Césped de la piscina. Bochorno. Dos hermanas se acaban de tumbar en sus toallas tras darse un chapuzón.
- ¡Fuaaaah! ¡¡¡Qué calooooooooooorrr!!!
- Me mareo... me da vueltas la cabeza...
- Yo no aguanto aquí, eh... ¿Nos vamos a dar un paseo?
- ¿Y con esto qué hacemos? ¿Dejamos aquí las bolsas y todo?
- Sí, no pasa nada. ¿Vamos a las pistas a ver quien hay jugando?
- ¡Vale! Pero pasamos antes por la cafetería y compramos algo...
Paseando por el complejo deportivo. Toma de consciencia de que son las más blancas del lugar. Risitas estúpidas, cotilleos varios. Cada vez más nublado. Se adentran en un pequeño sendero.
- Vamos a pasar por este caminito que está ahora en obras, que por aquí seguro que no pasa nadie.
- Jo que no. Viene un chico por allí, ¿no lo ves?
- ¿Dónde?
- ¡Ah joder! Que vas sin gafas...
- (¬¬)'
Efectivamente, un chico con atuendo deportivo sale a su encuentro. Observa con gesto de asombro las muletas y el vendaje de una de las chicas.
- ¡¡¡Tamagotchi!!! ¿Pero qué te pasado?
- Pues nada... Que me he roto un poco...
Explicaciones pormenorizadas. Abrazos. Bromas. Detalles médicos aburridos. Se recuerdan batallitas del pasado.
- ¡Cuánto tiempo sin verte!
- Sí... (Sonrisa bobalicona)
- Desde... (La mira fijamente)
- Desde el exámen de cuántica.
- (...)
- (...)
- Esto... ¿hola?
- ¡Uy sí, perdona! ¿Te acuerdas de mi hermana verdad?
- No, hace mucho... ¡qué guapa! (push-push)
- ¿Y cómo es que te has metido por este atajo?
- Bueno, vengo por aquí porque nunca viene nadie...
Silencio. Continúan mirándose sin cesar con una sonrisa de oreja a oreja. Comienza a llover. La temida tormenta hace su aparición.
- ¡Qué gotones! ¡Parecen granizado!
- ¿Granizado? ¡Jajaja! ¡Granizo!
- Es verdad, además a mi me están esperando...
- Y hemos dejado las bolsas en el césped...
- (...)
- ¿Tienes mi nº?
Los tres se despiden cariñosamente. Se alejan tan rápido como los bastones de metal lo permiten.
- Esto... ¿Hay algo que quieras contarme?
- Mmmm... nop!
- (~.~)'
Hay un mensaje nuevo
en su bandeja de entrada