Últimamente, las circunstancias y ciertas conversaciones mantenidas con mi hermana, me han llevado a reflexionar mucho sobre la sexualidad. No hace demasiado tiempo que fuí consciente del bombardeo de mensajes subliminales al que me había visto sometida a lo largo de mi vida.
Para empezar, fuí educada en un colegio católico. Recuerdo especialmente las oraciones de la mañana de Madre E. en las que nos gritaba exaltada: "¡Sois carne sexual para el placer de los hombres! ¡No os quieren, no les interesáis nada, sólo buscan diversión!"
Obviamente, todos sabemos que a según que edades, los adolescentes somos hormonas con patas (¿más los chicos? siempre lo he dudado... me temo que es una cuestión educacional) y por supuesto, no estamos pensando en casarnos... pero vaya, que te queda un poso, un resquemor interno del tipo "Soy nada interesante al sexo opuesto, sólo me hablan porque tengo tetas. Nunca nadie me querrá de verdad, sólo me desearán"
Las conversaciones en casa mantenían un tono similar; el comentario estrella era "nunca os dejéis usar" (¿Usar? ¿Quién a quien?)
Y bueno, mi favorito, juas: "Si a un chico le das lo que quiere, ya se cansa de tí y te deja. Así nunca se caza a nadie" (Jajaja, sin comentarios)
Con el paso de los años, una debe hacer un reciclaje interno ante semejante lavado de cerebro con sus experiencias y análisis y sacar sus propias conclusiones. No me obsesiona el tema sexo, lo reconozco. Entiendo la sexualidad como la consecuencia lógica de un cariño, una atracción, una conexión espiritual con otra persona que te lleva a desear conectar con ella de forma más íntima y especial. Como el modo más sublime de comunicarme con mi pareja.
Supongo que es por esto que no suelo tener pensamientos "lividinosos" ni sueños eróticos habitualmente, salvo cuando empiezo a interesarme por alguien especial. Entonces si... debo reconocer que mi desbordante imaginación me juega malas pasadas...
Teóricamente, no tengo nadie especial en perspectiva, sin embargo la sorpresa la tuve esta mañana al despertar...

Anoche te soñé... te soñé así.
Aún no sé quien eres, pero espero encontrarte...
Y ojalá desees hacer realidad mi sueño.